
Adoradores en verdad

Introducción
¿Qué es adoración?
Muchas veces pensamos que adorar a Dios es solamente cantar, levantar las manos o tocar un instrumento. Sin embargo, la adoración es mucho más profunda: es la rendición verdadera y total de nuestro ser —alma, cuerpo y espíritu— a Aquel que es el único digno de toda honra y honor. La adoración no se limita a lo que hacemos dentro de una iglesia, sino que se expresa a través de nuestras acciones y de la manera en que vivimos.
Salmo 95:6–7 "6 Vengan, adoremos e inclinémonos. Arrodillémonos delante del Señor, nuestro creador, 7 porque él es nuestro Dios. Somos el pueblo que él vigila (oveja de su prado), el rebaño a su cuidado. ¡Si tan sólo escucharan hoy su voz!"
Romanos 12:1 "1 Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo."
Por eso, la verdadera adoración no solamente se canta; se vive.
En el Nuevo Testamento encontramos dos conceptos que ayudan a comprender esta idea. Latreuo habla de la adoración expresada a través del servicio, mientras que proskuneo comunica la idea de rendirse, postrarse y reconocer la absoluta autoridad de Dios. Jesús mismo declaró en Mateo 4:10: “Adora al Señor tu Dios y sírvele sólo a él”. Adorar, entonces, implica tanto rendirnos delante de Dios como poner nuestra vida a su disposición.
Nuestra adoración no puede depender del momento que estamos atravesando. Si solamente adoramos cuando todo sale bien, nuestra adoración estará condicionada por nuestras circunstancias. Pero cuando adoramos por quien Dios es, nuestra adoración permanece incluso cuando las cosas no suceden como nosotros esperábamos.
Apocalipsis 4:11 "11 «Tú eres digno, oh Señor nuestro Dios, de recibir gloria y honor y poder. Pues tú creaste todas las cosas, y existen porque tú las creaste según tu voluntad»."
Una adoración verdadera no desaparece cuando cambia nuestra realidad. Al contrario, las circunstancias pueden revelar qué tan profundamente conocemos al Dios a quien adoramos. Hoy estudiaremos la adoración desde un momento donde realmente cuesta llevarlo en práctica...
Adoración en medio de la disciplina
Hebreos 12:6 "6 Pues el Señor disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo»."
Salmo 119:71 "71 El sufrimiento me hizo bien, porque me enseñó a prestar atención a tus decretos."
La disciplina de Dios no tiene como objetivo destruirnos, sino corregirnos, formarnos y llevarnos hacia aquello que Él quiere producir en nuestras vidas. Aunque muchas veces la disciplina puede ser incómoda, también es una evidencia de que Dios se interesa por nosotros.
Un ejemplo poderoso es David. Desde joven fue un adorador. Mientras cuidaba las ovejas componía canciones y, posteriormente, fue llevado al palacio para tocar su instrumento delante de Saúl. Sin embargo, la vida de David también estuvo marcada por momentos en los que tuvo que ser confrontado y disciplinado por Dios.
En una ocasión, David permaneció en Jerusalén cuando debía estar en la guerra. Desde la terraza de su palacio vio a Betsabé, la mandó llamar y tuvo una relación adúltera con ella. Cuando ella quedó embarazada, David intentó ocultar su pecado haciendo regresar a Urías, el esposo de Betsabé, con la intención de que estuviera con su esposa. Al no conseguirlo, David llegó al extremo de enviar instrucciones para que Urías fuera colocado en la zona más peligrosa de la batalla y abandonado allí. De esta manera, David intentó encubrir su pecado con otro pecado todavía más grave.
Durante un tiempo pudo parecer que todo había salido bien. Betsabé tuvo el hijo y David parecía haber logrado ocultar lo sucedido. Pero Dios envió al profeta Natán para confrontarlo. David reconoció su pecado y se arrepintió profundamente. Dios lo perdonó, pero también le anunció las consecuencias de sus acciones
2º Samuel 12:13–14 "13 Entonces David confesó a Natán: — He pecado contra el Señor. Natán respondió: —Sí, pero el Señor te ha perdonado, y no morirás por este pecado. 14 Sin embargo, como has mostrado un total desprecio por el Señor con lo que hiciste, tu hijo morirá."
Aquí encontramos algo importante: el perdón de Dios no significa necesariamente que desaparezcan todas las consecuencias de nuestras decisiones. David había sido perdonado, pero tendría que atravesar un proceso doloroso. Cuando su hijo enfermó, David ayunó, lloró y clamó a Dios durante siete días, esperando que Dios tuviera misericordia y permitiera que el niño viviera.
Finalmente, el niño murió. La respuesta de Dios no fue la que David estaba esperando. Y es justamente allí donde encontramos una de las escenas más poderosas de la historia.
- ¿Qué creen que suele ser más difícil: reconocer que nos equivocamos o aceptar que necesitamos cambiar? ¿Por qué?
- Si pensamos en la disciplina como parte del crecimiento, ¿qué cosas creen que Dios podría estar formando en una persona a través de una etapa difícil?
- ¿Qué parte del carácter de David crees que Dios quiso disciplinar?
David era un adorador, no por las circunstancias sino por su sustancia. ¿Cómo David adoró luego de ser disciplinado?
2º Samuel 12:20 "20 De inmediato David se levantó del suelo, se lavó, se puso lociones y se cambió de ropa. Luego fue al tabernáculo a adorar al Señor y después volvió al palacio donde le sirvieron comida y comió."
David se levantó
Después de siete días de angustia, cuando David recibió la noticia de que su hijo había muerto, hizo algo que sorprendió a quienes estaban a su alrededor.
David no se levantó porque no le doliera, tampoco significa que la pérdida no fuera importante para él, levantarse significó reconocer que había cosas que ya no podía cambiar y que Dios seguía siendo soberano. Él había clamado mientras todavía había esperanza de que la situación cambiara, pero cuando la respuesta llegó, decidió seguir caminando con Dios.
Hay momentos en los que podemos quedar atrapados en el “¿y si...?”. ¿Y si hubiera sucedido de otra manera? ¿Y si Dios hubiera respondido diferente? ¿Y si las cosas hubieran sido como yo esperaba? David nos enseña que llega un momento en el que debemos aceptar que Dios sigue teniendo el control y avanzar hacia el nuevo capítulo que Él todavía quiere escribir en nuestra vida.
- ¿Qué cosas creen que hace que una persona se quede atrapada en algo que pasó, incluso cuando ya no puede cambiarlo?
- ¿Alguna vez algo no salió como esperaban, pero con el tiempo pudieron ver que esa situación no era el final de la historia? ¿Qué les ayudó a seguir adelante?
- ¿Qué cosas necesitamos dejar atrás para poder “levantarnos” y comenzar un nuevo capítulo?
Se lavó
David había pasado siete días en el suelo, ayunando y clamando. Ahora se lavó. Más allá de la acción física, podemos encontrar una imagen poderosa: después de atravesar un tiempo de dolor, necesitamos recordar que las misericordias de Dios se renuevan cada día.
David había pecado, pero también se había arrepentido. Dios lo había confrontado, pero también lo había perdonado. La culpa no debía convertirse en su identidad. De la misma manera, nuestros errores pueden formar parte de nuestra historia, pero no tienen que determinar quiénes somos para siempre.
La gracia de Dios nos recuerda que podemos acercarnos a Él nuevamente. En Cristo encontramos perdón, limpieza y una nueva oportunidad. No tenemos que permanecer permanentemente en el lugar donde caímos.
- ¿Por qué creen que la culpa puede hacer que una persona se aleje de Dios, cuando justamente debería acercarse a Él?
- ¿Por qué creen que a veces es más fácil creer que Dios nos perdonó que perdonarnos a nosotros mismos?
- Si alguien dijera: “Yo sé que Dios perdona, pero lo que hice es demasiado grande para que Él pueda volver a usarme”, ¿qué le responderían?
Se puso lociones
David no solamente se lavó; también se puso lociones. Después de tantos días de dolor y humillación, volvió a prepararse. La imagen nos recuerda que hemos sido llamados a vivir como personas que han recibido la gracia de Dios.
2 Corintios 2:15 "15 Nuestras vidas son la fragancia de Cristo que sube hasta Dios, pero esta fragancia se percibe de una manera diferente por los que se salvan y los que se pierden."
El pasado de David tenía pecado, dolor y consecuencias, pero su historia no terminó allí, Dios continuó trabajando en él. Nuestra adoración también se expresa en la manera en que representamos a Cristo.
- ¿Qué creen que significa que nuestra vida sea una “fragancia de Cristo”?
Se cambió la ropa
David también se cambió de ropa. Podemos entender esta acción como una imagen de dejar atrás aquello que ya no corresponde con la nueva etapa que Dios está haciendo posible.
David había pecado, pero se arrepintió profundamente.
El Salmo 51 muestra la profundidad de su arrepentimiento. No podía borrar lo que había sucedido, pero sí podía decidir cómo continuaría viviendo después de haber sido confrontado y perdonado.
Efesios 4:24 nos habla de vestirnos de una nueva naturaleza. Hay personas que, aunque han recibido el perdón de Dios, continúan viviendo vestidas de culpa, inferioridad, incapacidad, miedo o rencor. Pero Dios nos llama a cambiar esas vestiduras.
No podemos caminar hacia el propósito de Dios mientras seguimos definiéndonos por aquello que Él ya perdonó. Ser vestidos de santidad significa caminar con la confianza de que Dios puede utilizarnos nuevamente y que nuestra historia no terminó en nuestro peor momento.
- ¿Cómo puede la culpa afectar la manera en que una persona se relaciona con Dios y con los demás?
Fue al tabernáculo
Después de todo lo sucedido, David fue al lugar de adoración y encuentro con Dios. No se alejó de la presencia de Dios; corrió hacia ella.
Esto es especialmente significativo porque muchas veces nuestra reacción ante el fracaso o el dolor es escondernos. Pensamos que, después de haber fallado, ya no podemos acercarnos a Dios. Pero Hebreos 4:16 nos invita a acercarnos con confianza al trono de la gracia para recibir misericordia y encontrar la ayuda que necesitamos.
Hebreos 4:16 "16 Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos."
La presencia de Dios no debe ser nuestro último recurso. Debe ser nuestro lugar de encuentro, especialmente cuando atravesamos momentos que no comprendemos. David entendió que después de todo lo que había sucedido, todavía necesitaba estar delante de Dios.
- ¿Por qué creen que algunas personas se alejan de Dios precisamente cuando más necesitan de Él?
- ¿Qué significa para ustedes acercarse “con confianza” al trono de la gracia?
Adoró
David fue al tabernáculo y adoró. Y aquí está una de las partes más difíciles de comprender: adoró después de perder a su hijo.
David no adoró porque la situación había mejorado. Adoró porque Dios seguía siendo Dios. Su adoración no estaba fundamentada en una respuesta favorable, sino en el carácter de Dios.
Esto no significa negar el dolor ni fingir que todo está bien. David había llorado, ayunado y clamado. La adoración no eliminó su dolor; le permitió atravesarlo reconociendo que Dios seguía teniendo el control.
Salmo 51:14–15 "14 Perdóname por derramar sangre, oh Dios que salva; entonces con alegría cantaré de tu perdón. 15 Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte."
Salmo 34:1 "1 Alabaré al Señor en todo tiempo; a cada momento pronunciaré sus alabanzas."
Adorar en todo tiempo significa que nuestra confianza en Dios no está determinada por si recibimos exactamente aquello que pedimos.
- ¿Cómo creen que una persona puede expresar dolor, frustración o incluso preguntas delante de Dios y, al mismo tiempo, seguir confiando en Él?
- ¿Han visto alguna vez a alguien mantener su fe y adoración a Dios en medio de una situación muy difícil? ¿Qué impacto tuvo esa actitud en quienes estaban a su alrededor?
Volvió al palacio
Después de adorar, David volvió al palacio. No se quedó permanentemente en el lugar de duelo. La pérdida formaba parte de su historia, pero no era el final de su historia.
Esto también es parte de nuestra adoración: volver a aquello que Dios nos llamó a hacer. Mientras tengamos vida, todavía hay propósito
Romanos 12:6–8 "6 Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas. Por lo tanto, si Dios te dio la capacidad de profetizar, habla con toda la fe que Dios te haya concedido. 7 Si tu don es servir a otros, sírvelos bien. Si eres maestro, enseña bien. 8 Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. Si tu don es dar, hazlo con generosidad. Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, toma la responsabilidad en serio. Y si tienes el don de mostrar bondad a otros, hazlo con gusto."
Romanos 12:11 "11 No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo."
Hay momentos en los que necesitamos llorar, detenernos y procesar lo que vivimos. Pero también llegará el momento de volver a servir, liderar, enseñar, animar, ayudar y cumplir aquello que Dios puso en nuestras manos.
David no olvidó a su hijo. Simplemente entendió que todavía tenía una vida que vivir y una responsabilidad que cumplir.
- ¿Cómo podemos aprender a honrar lo que vivimos sin quedarnos atrapados en el pasado?
Comió
Finalmente, David comió. Después de días de ayuno y angustia, volvió a alimentarse y recuperar fuerzas.
Esto también puede enseñarnos algo: necesitamos cuidar aquello que Dios nos ha dado para poder cumplir aquello que Dios nos ha llamado a hacer. Nuestro cuerpo necesita alimento y descanso; nuestra mente necesita buenos pensamientos, aprendizaje y formación; y nuestro espíritu necesita alimentarse constantemente de la Palabra de Dios.
No podemos pretender sostener un llamado mientras descuidamos completamente nuestra vida. La preparación también es parte de nuestra adoración. Cuando cuidamos nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu para servir mejor a Dios y a los demás, estamos reconociendo que todo lo que tenemos le pertenece a Él.
Tenemos que desarrollar hambre por crecer, aprender y ser mejores instrumentos en las manos de Dios. No para demostrar nuestro valor, sino para servir con mayor excelencia aquello que Él puso en nuestras manos.
- ¿Cómo podemos crecer como personas para servir mejor a Dios y a quienes nos rodean?
Conclusión
La disciplina de Dios es una expresión de su amor. Dios no nos confronta para alejarnos de Él, sino para atraernos nuevamente hacia su presencia y formar en nosotros aquello que necesita ser transformado.
Salmo 27:8 "8 Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor»."
Esa debería ser nuestra respuesta. Cuando Dios nos llama, cuando nos corrige, cuando nos confronta, cuando atravesamos una prueba y cuando no entendemos lo que está haciendo, podemos responder: “Aquí vengo, Señor”.
David comprendía algo que quienes estaban a su alrededor no podían entender. Mientras su hijo estaba vivo, David ayunó y clamó porque todavía existía la posibilidad de que Dios mostrara misericordia. Cuando el niño murió, David aceptó que esa etapa había terminado y continuó caminando con Dios.
La verdadera adoración no consiste en conseguir que Dios haga lo que nosotros queremos. Consiste en reconocer que Él sigue siendo digno aun cuando su respuesta no es la que esperábamos.
Y la historia de David tampoco terminó allí. Dios continuó trabajando en su vida. Betsabé posteriormente tuvo otro hijo, Salomón, y a través de esa línea familiar llegaría Jesús, nuestro Salvador. Esto nos recuerda que Dios puede traer redención incluso de historias marcadas por pecado, dolor y fracaso.
Tal vez hoy no podamos ver la película completa de nuestra vida. Tal vez solamente estamos viendo una escena que duele. Pero podemos confiar en que Dios sigue escribiendo la historia. Nuestra respuesta puede ser la misma que la del salmista: “Aquí vengo, Señor”.
- ¿Qué idea de este estudio creen que necesitamos recordar cuando atravesamos una situación que no entendemos?
- Si tuvieran que resumir la historia de David en una sola frase, ¿qué enseñanza se llevarían?