Necesito Oración
Quiero contar mi Historia

Fe que no se rinde

Pr. Fabian Ojeda
20/9/2026

Introducción

Muchas veces tenemos peticiones que le hacemos a Dios, pero nos cuesta perseverar cuando la respuesta no llega de la manera o en el tiempo que esperamos.

La fe no solamente se demuestra cuando pedimos algo en oración y Dios responde rápidamente, sino también cuando decidimos seguir acercándonos a Él aun cuando encontramos barreras como el silencio, el rechazo, el menosprecio o situaciones que no entendemos.

En Mateo 15:21-28 encontramos la historia de una mujer sirofenicia que se acercó a Jesús porque su hija estaba siendo atormentada por un demonio. Esta mujer no formaba parte del pueblo judío, pero había escuchado acerca de Jesús y decidió acercarse a Él. Su historia es particular porque, a pesar de encontrar varias razones para darse por vencida, continuó insistiendo hasta recibir una respuesta. Jesús terminó diciéndole: “Apreciada mujer, tu fe es grande”.

Su historia nos muestra que una fe que no se rinde es una fe que decide seguir confiando en Jesús aun cuando aparecen obstáculos.

Mateo 15:21–28  ²¹ Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro y Sidón. ²² Una mujer de los gentiles, que vivía allí, se le acercó y le rogó: «¡Ten misericordia de mí, oh Señor, Hijo de David! Pues mi hija está poseída por un demonio que la atormenta terriblemente». ²³ Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos le pidieron que la despidiera. «Dile que se vaya — dijeron—. Nos está molestando con sus súplicas». ²⁴ Entonces Jesús le dijo a la mujer: —Fui enviado para ayudar solamente a las ovejas perdidas de Dios, el pueblo de Israel. ²⁵ Ella se acercó y lo adoró, y le rogó una vez más: —¡Señor, ayúdame! ²⁶ Jesús le respondió: —No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros. ²⁷ —Es verdad, Señor —respondió la mujer—, pero hasta a los perros se les permite comer las sobras que caen bajo la mesa de sus amos. ²⁸ —Apreciada mujer —le dijo Jesús—, tu fe es grande. Se te concede lo que pides. Y al instante la hija se sanó.

- Si Jesús sabía desde el principio lo que iba a hacer, ¿qué creen que estaba produciendo en esta mujer al permitir que atravesara todo ese proceso?
- ¿En qué momento creen que insistir deja de ser fe y comienza a convertirse en obstinación? ¿Cómo podríamos distinguir una cosa de la otra?

Principio: Descansar es espiritual

Antes de encontrarse con esta mujer, Jesús había vivido una etapa de mucha actividad. Había enviado a sus discípulos a predicar, había atendido a grandes multitudes y había alimentado a cinco mil personas. Después de todo esto, Jesús se dirigió a la región de Tiro y Sidón, incluso los pasajes dicen que no quería que nadie supiera dónde estaba hospedado.

Marcos 7:24 "24 Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro. No quería que nadie supiera en qué casa se hospedaba, pero no pudo ocultarlo."

Esto nos recuerda que descansar también forma parte de una vida espiritual saludable. Jesús entendía la importancia de apartarse, descansar y recuperar fuerzas. A veces podemos pensar que estar siempre ocupados significa estar siendo útiles para Dios, pero incluso Jesús se tomó momentos para descansar.

El descanso no necesariamente significa dejar de servir a Dios. Muchas veces significa reconocer nuestros límites y entender que no somos indispensables. Dios sigue siendo Dios mientras nosotros descansamos.

- Si ustedes fueran uno de los discípulos que estaba allí, ¿cómo creen que habrían interpretado la insistencia de esta mujer?

Fue en ese contexto donde aparece la mujer sirofenisia.

Cómo se acercó esta mujer

La manera en que esta mujer se acercó a Jesús también nos enseña mucho acerca de su fe, ella:

‍Se acercó y cayó a sus pies

Su postura física reflejaba una postura interior de humildad y dependencia.

Marcos 7:25 25 Enseguida una mujer que había oído de él se acercó y cayó a sus pies…
Salmo 95:6–7 "6 Vengan, adoremos e inclinémonos. Arrodillémonos delante del Señor, nuestro creador, 7 porque él es nuestro Dios….

Clamó y rogó

Ella no llegó exigiendo que Jesús hiciera algo por ella. Clamó por misericordia, la misericordia reconoce que no estamos en posición de exigirle nada a Dios, pero al mismo tiempo confía en que Él es bueno y puede extender su gracia.

Reconoció el señorío de Jesús

Lo llamó “Señor”.
Su acercamiento no estaba basado solamente en lo que Jesús podía hacer por ella, sino en quién creía que Jesús era.

Hechos de los Apóstoles 10:36 "36 Este es el mensaje de la Buena Noticia para el pueblo de Israel: que hay paz con Dios por medio de Jesucristo, quien es Señor de todo."

Reconoció a Jesús como el Mesías

Mateo 16:16 "16 Simón Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente."
Isaías 9:6–7 "6 Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7 Su gobierno y la paz nunca tendrán fin. Reinará con imparcialidad y justicia desde el trono de su antepasado David por toda la eternidad. ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!"

La fe comienza muchas veces cuando dejamos de acercarnos a Dios desde lo que creemos merecer y comenzamos a acercarnos desde el reconocimiento de quién es Él.

- ¿Qué creen que revela nuestra manera de pedir acerca de lo que realmente creemos de Dios?
- ¿Puede una persona tener mucha necesidad y, al mismo tiempo, estar acercándose a Dios desde el orgullo? ¿Cómo se vería eso?

Características de una fe que no se rinde

1. Persiste ante el silencio

Cuando la mujer le pidió ayuda a Jesús, Él no le respondió ni una palabra. El silencio de Jesús pudo haber sido suficiente para que ella se fuera, sin embargo, ella permaneció.

Mateo 15:23 23 Pero Jesús no le contestó ni una palabra.

El silencio no necesariamente significa ausencia. La historia de esta mujer nos muestra que la fe también puede desarrollarse en esos momentos en los que todavía no tenemos una respuesta clara.

- Si Dios guarda silencio, ¿cómo podemos saber si debemos seguir insistiendo o aceptar que la respuesta es diferente de la que esperamos?

2. Persiste ante el rechazo de los demás

La mujer no solamente tuvo que enfrentar el silencio de Jesús. Los discípulos también querían que se fuera.

Mateo 15:23 "… Entonces sus discípulos le pidieron que la despidiera. «Dile que se vaya —dijeron—. Nos está molestando con sus súplicas»."

Ella podría haberse ido pensando que no era bienvenida. Sin embargo, no permitió que la reacción de otras personas determinara su búsqueda de Jesús.

Muchas veces las personas pueden convertirse en una barrera para nuestra fe.

La historia de esta mujer nos desafía a no permitir que la actitud de otros determine nuestra relación con Jesús.

- ¿Cómo podemos saber cuándo la opinión de otros debería hacernos reconsiderar nuestro camino y cuándo simplemente está intentando detenernos?

- ¿Cómo podemos acompañar a alguien que tuvo una mala experiencia con personas de la iglesia sin permitir que esa experiencia lo aleje de Jesús?

3. Persiste ante las verdades difíciles

Mateo 15:24 "24 Entonces Jesús le dijo a la mujer: —Fui enviado para ayudar solamente a las ovejas perdidas de Dios, el pueblo de Israel."

Para esta mujer, escuchar esas palabras pudo haber sido difícil. Ella estaba buscando una respuesta para su hija, pero la respuesta de Jesús no parecía darle inmediatamente lo que estaba pidiendo. Sin embargo, ella no discutió con Jesús ni abandonó su búsqueda, siguió acercándose.

Hay verdades de Dios que no siempre entendemos inmediatamente. Nuestra fe no significa tener todas las respuestas, sino permanecer confiando en Dios aun cuando todavía existen preguntas.

La mujer no permitió que aquello que no entendía se convirtiera en una razón para alejarse. Su fe fue más grande que su necesidad de tener todo explicado.

Jesús estaba diciendo una verdad en cuanto a que su misión era: alcanzar a los no judios por medio de sus apostoles. Pablo fue el apóstol de los gentiles, Pedro tuvo una visión de Dios donde  le dice que vaya a predicar al romano Cornelio.

Romanos 1:16 "16 Pues no me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles."

- ¿Qué hacemos normalmente cuando la respuesta que recibimos no coincide con lo que esperábamos?

4. Persiste ante la humillación

Jesús utilizó la imagen de los hijos y los perros para responderle.

Mateo 15:26 "26 Jesús le respondió: —No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros."

Seamos inofendibles.
Muchos a esta instancia dirían: "¿Así me van a tratar? Yo vine a buscar ayuda, ¡merezco respeto! ¡Me voy de aquí!"

La mujer podría haberse sentido ofendida y haberse marchado, sin embargo, respondió:

Mateo 15:27 "27 —Es verdad, Señor —respondió la mujer —, pero hasta a los perros se les permite comer las sobras que caen bajo la mesa de sus amos."

muchas veces abandonamos oportunidades porque nuestro orgullo fue herido. Nos importa más demostrar que tenemos razón, recibir reconocimiento o sentirnos valorados que permanecer perseverando en aquello que Dios puso delante de nosotros.

A veces podemos abortar bendiciones porque nos resulta más importante defender nuestro orgullo que seguir avanzando.

- ¿Qué diferencia existe entre poner límites saludables y reaccionar desde el orgullo?
-¿Qué situaciones cotidianas muestran que muchas veces preferimos defender nuestro orgullo antes que continuar con algo importante?

Persistió y venció

Finalmente, Jesús le dijo:

Mateo 15:28 "28 —Apreciada mujer —le dijo Jesús—, tu fe es grande. Se te concede lo que pides. Y al instante la hija se sanó."
Marcos 7:29–30 "29 —¡Buena respuesta! —le dijo Jesús—. Ahora vete a tu casa, porque el demonio ha salido de tu hija. 30 Cuando ella llegó a su casa, encontró a su hijita tranquila recostada en la cama, y el demonio se había ido."

Jesús destacó públicamente la fe de esta mujer. Ella había atravesado silencio, rechazo, una verdad difícil y una situación que podía haber interpretado como humillante. Sin embargo, siguió acercándose, adorando y rogando.

La historia nos recuerda que perseverar no significa intentar controlar a Dios ni exigirle que haga lo que queremos. Significa continuar confiando en Él, seguir acercándonos, seguir orando y no permitir que el orgullo, la ofensa o la frustración nos hagan abandonar nuestra búsqueda de Dios.

- Si tuvieran que describir la fe de esta mujer con tres palabras, ¿cuáles elegirían y por qué?

Conclusión

La mujer sirofenicia nos deja una imagen poderosa de una fe perseverante. Ella fue humilde, resiliente y difícil de ofender. No permitió que el silencio, el rechazo, las respuestas difíciles o una situación que pudo haber herido su orgullo la alejaran de Jesús.

Su historia también nos recuerda que el mundo no gira alrededor de nosotros. No todo tiene que suceder como queremos ni todas las personas tienen que tratarnos como esperamos. Cuando permitimos que cada ofensa nos haga abandonar el camino, podemos terminar renunciando a relaciones, oportunidades, procesos y experiencias que Dios quería utilizar para formar algo en nosotros.

Ser inofendibles no significa no sentir ni ignorar situaciones injustas. Significa no permitir que la ofensa gobierne nuestras decisiones. Significa tener una fe suficientemente firme como para seguir acercándonos a Jesús aun cuando el camino no sea como imaginábamos.

- ¿Qué nos dice esta historia acerca de la relación entre humildad y fe?

Escuchanos en