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La verdadera Pasión

Pr. Fabian Ojeda
14/6/2026

¿Qué enciende tu pasión?

Introducción

Todos somos apasionados por algo. Algunas personas viven apasionadas por su trabajo, sus estudios, el deporte, sus relaciones o sus sueños. Por ejemplo, el mundo entero ahora está apasionado por el futbol...

A todos nos mueve una pasión, y eso determinará nuestras acciones y será nuestra motivación para llevar a cabo una misión. Cuando hay pasión, nada se siente una obligación. La Biblia nos llama a servir al Señor con entusiasmo y nos advierte del peligro de perder nuestro primer amor o caer en una fe tibia. Dios quiere que le amemos y le sirvamos con pasión.

Romanos 12:11 "11 No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo
Apocalipsis 2:4 "4 »Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!"
Apocalipsis 3:15–16 "15 »Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; 16 pero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca!"
  • ¿Qué cosas suelen despertar más entusiasmo en tu vida actualmente?
  • ¿Cómo describirías tu pasión por Dios en esta etapa de tu vida?
  • La vida de David nos muestra cómo se ve una persona apasionada por Dios y cuáles son los frutos de esa pasión.

    Texto base:
    2º Samuel 6:12–23 "12 Entonces le dijeron al rey David: «El Señor ha bendecido a los de la casa de Obed-edom y a todo lo que tiene a causa del arca de Dios». Luego David fue y llevó el arca de Dios de la casa de Obed-edom a la Ciudad de David con gran celebración. 13 Cuando los hombres que llevaban el arca del Señor dieron apenas seis pasos, David sacrificó un toro y un ternero engordado. 14 Y David danzó ante el Señor con todas sus fuerzas, vestido con una vestidura sacerdotal. 15 David y todo el pueblo trasladaron el arca del Señor entre gritos de alegría y toques de cuernos de carnero. 16 Entonces, cuando el arca del Señor entraba a la Ciudad de David, Mical, hija de Saúl, se asomó por la ventana. Cuando vio que el rey David saltaba y danzaba ante el Señor, se llenó de desprecio hacia él. 17 Así que trasladaron el arca y la colocaron en su lugar dentro de la carpa especial que David le había preparado. David sacrificó al Señor ofrendas quemadas y ofrendas de paz. 18 Cuando terminó de ofrecer los sacrificios, David bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales. 19 Después repartió a todos los israelitas que estaban allí reunidos, tanto hombres como mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y un pastel de pasas de uva. Luego todos regresaron a su casa. 20 Cuando David regresó a su hogar para bendecir a su propia familia, Mical, la hija de Saúl, salió a su encuentro y le dijo indignada: —¡Qué distinguido se veía hoy el rey de Israel, exhibiéndose descaradamente delante de las sirvientas tal como lo haría cualquier persona vulgar! 21 David le replicó a Mical: —¡Estaba danzando delante del Señor, quien me eligió por encima de tu padre y de su familia! Él me designó como el líder de Israel, el pueblo del Señor, y de este modo celebro delante de él. 22 ¡Así es, y estoy dispuesto a quedar en ridículo e incluso a ser humillado ante mis propios ojos! Pero esas sirvientas que mencionaste, ¡de seguro seguirán pensando que soy distinguido! 23 Y Mical, la hija de Saúl, nunca tuvo hijos en toda su vida."

    La pasión por Dios:

    1. Trae bendición

    Cuando David escuchó que la presencia de Dios había traído bendición a la casa de Obed-edom, deseó profundamente tener esa misma presencia en medio de su pueblo. David entendía que la verdadera bendición no estaba en las riquezas, el poder o los logros, sino en estar cerca de Dios. Eso despertó en él un hambre santa por el Señor, más que desear las bendiciones de Dios, David deseaba a Dios mismo.

    Muchas personas buscan la bendición, pero no necesariamente buscan al Dios que bendice. Su presencia nos trae dirección, consuelo, fortaleza, propósito y transformación. Jeremías 29:13-14 nos recuerda que cuando buscamos al Señor de todo corazón, lo encontramos. Dios no se esconde de quienes lo buscan sinceramente; Él se deja encontrar por aquellos que lo anhelan.

    Jeremías 29:13–14 "13 Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme. 14 Sí, me encontrarán —dice el Señor —. Pondré fin a su cautiverio y restableceré su bienestar. Los reuniré de las naciones adonde los envié y los llevaré a casa, de regreso a su propia tierra”."

    Muchas veces pensamos que primero debemos sentir pasión para buscar a Dios, pero el orden bíblico es al revés. El corazón se enciende cuando nos acercamos a Él. La pasión no es el punto de partida, sino el resultado de encontrarnos con Dios. Así sucedió con los discípulos camino a Emaús, quienes dijeron: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba?”

    Ellos caminaban desanimados, confundidos y sin esperanza después de la crucifixión de Jesús. No estaban llenos de pasión ni de fe. Sin embargo, mientras Jesús les explicaba las Escrituras y caminaba junto a ellos, algo comenzó a suceder en su interior.

    Lucas 24:32 "32 Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»."
  • ¿Has vivido momentos donde tu corazón se encendió al buscar a Dios?
  • ¿Qué hábitos pueden ayudarte a buscar a Dios de todo corazón esta semana?
  • 2. Produce adoración

    David recibió el arca con una celebración extraordinaria. Cada seis pasos se ofrecían sacrificios, y él mismo danzaba delante de Dios vestido con una vestidura sacerdotal. Esto demuestra que la pasión por Dios no escatima esfuerzo, tiempo ni recursos. Cuando amamos profundamente a Dios, nuestra adoración deja de ser una obligación y se convierte en una respuesta natural de gratitud.

    Hebreos 13:15–16 "15 Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre. 16 Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios."

    Hebreos 13:15-16 enseña que ofrecemos sacrificios agradables a Dios cuando alabamos su nombre, pero también cuando hacemos el bien y compartimos con otros. La adoración incluye nuestras canciones, nuestras palabras, nuestras decisiones, nuestro servicio y nuestra generosidad.

    Por eso, la pasión por Dios siempre encuentra formas prácticas de expresarse. Una persona apasionada por Dios ora porque desea estar con Él. Lee la Palabra porque quiere conocerlo más. Sirve porque ama lo que Dios ama. Da generosamente porque reconoce que todo proviene de Él. Perdona porque ha sido perdonada. La adoración deja de ser una actividad limitada a un momento de la semana y se convierte en un estilo de vida.

  • ¿Cómo podemos adorar a Dios más allá de cantar en una reunión?
  • ¿Qué sacrificio práctico podrías ofrecer a Dios esta semana?
  • 3. Se nota y se contagia

    David danzó delante del Señor con todas sus fuerzas. Aunque había una multitud observándolo, él sabía que estaba adorando para Dios y no para las personas. Su pasión fue tan evidente que todo el pueblo participó de la celebración.

    La pasión auténtica siempre impacta a quienes nos rodean. Así como el desánimo puede contagiarse, también la fe, el gozo y la adoración pueden inspirar a otros. Nuestra pasión por Dios puede fortalecer a nuestra familia, amigos y comunidad de fe. Como Iglesia Vida, uno de nuestros valores es la adoración porque creemos que Dios merece una respuesta apasionada de parte de su pueblo.

    Salmo 22:22 "22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; entre tu pueblo reunido te alabaré."
  • ¿Qué personas han influido positivamente en tu pasión por Dios?
  • ¿De qué manera puedes contagiar tu amor por Dios a otros?
  • 4. Bendice a los demás con generosidad

    Después de adorar a Dios, David bendijo al pueblo repartiendo alimentos a todos los presentes. La pasión por Dios no termina en una experiencia personal; produce generosidad hacia los demás. Cuando nuestro corazón está lleno de Dios, también se llena de amor y compasión por las personas.

    Dios quiere librarnos de la mentalidad de escasez, egoísmo o avaricia. La generosidad es como un músculo: cuanto más la ejercitamos, más crece. Cuando aprendemos a dar, reflejamos el carácter de un Dios abundante y generoso.

  • ¿Cómo podrías bendecir a alguien de manera práctica esta semana?
  • 5. No busca la aprobación de los demás

    La pasión por Dios molesta

    No todos reaccionaron positivamente ante la pasión de David. Mientras él celebraba delante del Señor con todas sus fuerzas, Mical lo observaba desde una ventana y se llenó de desprecio hacia él. Es interesante notar que David estaba en medio de la presencia de Dios, participando activamente de lo que Dios estaba haciendo, mientras que Mical permanecía distante, observando desde lejos.

    Muchas veces la distancia espiritual produce una mirada crítica. Cuando dejamos de involucrarnos en la presencia de Dios, corremos el riesgo de convertirnos en espectadores en lugar de participantes. En lugar de celebrar lo que Dios hace, comenzamos a juzgarlo. En lugar de admirar la pasión de otros, la cuestionamos. La apatía espiritual suele dar lugar al desprecio, al sarcasmo, a la burla y a la indiferencia.

    La pasión genuina por Dios muchas veces incomoda a quienes no comparten esa misma pasión. Un cristiano apasionado por la oración, por la adoración, por servir o por compartir su fe puede ser considerado exagerado por quienes han perdido el fuego espiritual. Sin embargo, David entendía algo que muchos olvidan: es imposible agradar a Dios y al mismo tiempo vivir esclavizado a la opinión de las personas.

    Busca la aprobación de Dios

    Romanos 2:29 b “Y una persona con un corazón transformado busca la aprobación de Dios, no la de la gente."

    El temor al qué dirán puede apagar nuestra pasión, limitar nuestra obediencia y frenar nuestro crecimiento espiritual. Muchas personas dejan de servir, de levantar sus manos en adoración, de compartir su fe o de responder al llamado de Dios porque tienen miedo de la opinión de otros.

    David, en cambio, estaba dispuesto incluso a ser humillado ante sus propios ojos con tal de honrar al Señor. Había entendido que la opinión de Dios tenía mucho más valor que cualquier reconocimiento humano. La verdadera libertad espiritual llega cuando dejamos de vivir para la aprobación de las personas y comenzamos a vivir para agradar a Dios.

    La pregunta para nosotros es: ¿nos parecemos más a David o a Mical? ¿Estamos participando activamente de lo que Dios hace o solamente observándolo desde lejos? ¿Estamos más preocupados por la presencia de Dios o por nuestra reputación delante de los demás? Un corazón apasionado siempre elegirá la presencia de Dios por encima de la aprobación humana.

  • ¿Qué peligros existen cuando observamos la obra de Dios desde lejos en lugar de involucrarnos?
  • ¿De qué maneras la apatía espiritual puede producir crítica, indiferencia o sarcasmo?
  • ¿Te ha costado alguna vez expresar tu fe por temor a la opinión de otros?
  • Conclusión

    La pregunta final es: ¿Dónde está nuestra mayor pasión? Quizás esté en el trabajo, los estudios, una relación, un ministerio o algún pasatiempo. Pero la Biblia nos muestra que la mayor pasión de Jesús fuimos nosotros, su amor fue tan grande que eligió la cruz para reconciliarnos con Dios.

    Romanos 5:8 "8 pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores."

    Pablo anima a Timoteo a avivar el fuego del don que Dios le había dado (2 Timoteo 1:6-7). Cada creyente ha recibido dones, talentos y un llamado para servir al Señor. La invitación es volver a encender la llama, renovar nuestra pasión y permitir que Dios ocupe nuevamente el primer lugar en nuestro corazón para servirle con el don que nos entregó.

    ¿Qué decisión concreta puedes tomar esta semana para volver a poner a Dios en el centro de tu vida?

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