
Un cambio de actitud

Introducción
Cuando hablamos de VIDA, hablamos de Jesús. Él mismo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Por eso, la vida cristiana no se trata solo de recibir vida…sino de vivir como Jesús, en lo personal, en lo familiar, en lo matrimonial y también como Iglesia.
Sin embargo, hay una verdad clave en el camino de Dios: antes de la vida, viene la muerte. Jesús no solo nos invita a vivir por Él, sino también a morir con Él, porque es en esa entrega donde realmente comenzamos a experimentar su vida.
2 Corintios 4:11 “Es cierto, vivimos en constante peligro de muerte porque servimos a Jesús, para que la vida de Jesús sea evidente en nuestro cuerpo que muere.”
Gálatas 6:17 “De ahora en adelante, que nadie me cause problemas con esas cosas. Pues yo llevo, en mi cuerpo, cicatrices que muestran que pertenezco a Jesús.”
Cuando a Juan el Bautista le contaron el éxito de Jesús, lejos de compararse o competir, respondió con una frase que define una actitud correcta: “Es necesario que Él crezca, y que yo mengüe” (Juan 3:30). Aquí hay un principio clave del Reino: no se trata de cuánto crecemos nosotros, sino de cuánto espacio le damos a Cristo en nuestra vida.
¿Qué implica realmente “ser como Jesús” en la vida cotidiana hoy?
¿Cómo se ve en la práctica una vida donde Cristo crece y uno mengua? ¿Qué desafíos en la sociedad crees que van en contra de este principio?
1. Antes de la vida, viene la muerte
Gálatas 2:20 “Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Esto nos muestra que la vida en Cristo comienza cuando nuestra propia vida deja de estar en el centro. Morir implica rendir nuestra voluntad, nuestros deseos y nuestra manera de ver las cosas. Esta es una práctica que debemos hacerla todos los días.
1 Corintios 15:31 “Pues juro, amados hermanos, que todos los días enfrento la muerte.”
Jesús lo expresó claramente en Getsemaní cuando dijo: “no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Getsemaní no fue solo un momento de Jesús, sino un modelo para nosotros: un lugar de rendición diaria donde decidimos obedecer a Dios por encima de todo.
Muchos hemos dicho sí a vivir por Dios, pocos están dispuestos a morir por el.
¿Cómo se puede entender el concepto de “morir cada día” en la vida práctica?
2. El cambio es necesario
Muchas veces lo único que necesitamos es un cambio de actitud. La actitud es lo que define como vemos las cosas, a las personas, y lo que vivimos. Probablemente la diferencia en todo lo que estamos viviendo hoy es un cambio de actitud. Nuestras actitudes pueden ser fuertes, apasionadas pero no necesariamente sabias.
La actitud es la disposición mental, emocional y conductual de una persona para reaccionar ante situaciones, objetos o personas. Es la forma en que el estado de ánimo se manifiesta a través de la conducta, influenciada por creencias y experiencias.
Mateo 21:28-32 “»¿Pero qué piensan de lo siguiente? Un hombre con dos hijos le dijo al mayor: “Hijo, ve a trabajar al viñedo hoy”. El hijo le respondió: “No, no iré”, pero más tarde cambió de idea y fue. Entonces el padre le dijo al otro hijo: “Ve tú”, y él le dijo: “Sí, señor, iré”; pero no fue. »¿Cuál de los dos obedeció al padre? Ellos contestaron: —El primero. Luego Jesús explicó el significado: —Les digo la verdad, los corruptos cobradores de impuestos y las prostitutas entrarán en el reino de Dios antes que ustedes. Pues Juan el Bautista vino y les mostró a ustedes la manera correcta de vivir, pero ustedes no le creyeron, mientras que los cobradores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. Aun viendo lo que ocurría, ustedes se negaron a creerle y a arrepentirse de sus pecados.”
Aquí Jesús nos muestra que no basta con decir lo correcto, sino vivirlo. Uno dijo “no” pero obedeció; el otro dijo “sí” pero no hizo nada. El problema fue la actitud. Muchos no creen no porque no puedan, sino porque no cambian su disposición. Nuestra manera de pensar, sentir y actuar puede impedirnos creer en los milagros de Dios.
¿De qué manera la actitud influye en la forma en que una persona vive su fe?
3. La transformación comienza en la mente
Romanos 12:2 “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.”
Un cambio de actitud no es solo esfuerzo humano, sino una obra espiritual. Dios transforma nuestra mente, nuestro corazón y nuestra voluntad. Solo el Espíritu Santo puede producir actitudes nuevas que reflejen a Cristo.
Algunas actitudes las heredamos. La historia de Saúl (1 Samuel 13) muestra cómo el miedo, la ansiedad y la autosuficiencia lo llevaron a desobedecer. Pero su hijo Jonatán (1 Samuel 14) enfrentó una situación similar con fe y confianza en Dios. Esto demuestra que no estamos condenados a repetir patrones; podemos elegir una actitud diferente.
1 Samuel 13:6-14 “Los hombres de Israel vieron el gran aprieto en el que se encontraban y, como estaban fuertemente presionados por el enemigo, trataron de esconderse en cuevas, matorrales, rocas, hoyos y cisternas. 7Algunos cruzaron el río Jordán y escaparon a la tierra de Gad y de Galaad. Mientras tanto, Saúl se quedó en Gilgal, y sus hombres temblaban de miedo. 8Durante siete días Saúl esperó allí, según las instrucciones de Samuel, pero aun así Samuel no llegaba. Saúl se dio cuenta de que sus tropas habían comenzado a desertar, 9de modo que ordenó: «¡Tráiganme la ofrenda quemada y las ofrendas de paz!». Y Saúl mismo sacrificó la ofrenda quemada. 10Precisamente cuando Saúl terminaba de sacrificar la ofrenda quemada, llegó Samuel. Saúl salió a recibirlo, 11pero Samuel preguntó: —¿Qué has hecho? Saúl le contestó:—Vi que mis hombres me abandonaban, y que tú no llegabas cuando prometiste, y que los filisteos ya están en Micmas, listos para la batalla. 12Así que dije: “¡Los filisteos están listos para marchar contra nosotros en Gilgal, y yo ni siquiera he pedido ayuda al Señor!”. De manera que me vi obligado a ofrecer yo mismo la ofrenda quemada antes de que tú llegaras. 13—¡Qué tontería! —exclamó Samuel—. No obedeciste al mandato que te dio el Señor tu Dios. Si lo hubieras obedecido, el Señor habría establecido tu reinado sobre Israel para siempre. 14Pero ahora tu reino tiene que terminar, porque el Señor ha buscado a un hombre conforme a su propio corazón. El Señor ya lo ha nombrado para ser líder de su pueblo, porque tú no obedeciste el mandato del Señor.
Tuvo miedo, se apresuró, confió en sus propias fuerzas, desobedeció a Dios, pensó negativamente, estaban llenos de miedo, su actitud de miedo le hizo desobedecer y ver con ojos naturales, autosuficiencia. Su actitud le hizo ver mal y reaccionar mal. Le hizo caso a la necesidad. En la misma guerra, el hijo:
1 Samuel 14:1, 6-15 “ 1 Cierto día, Jonatán le dijo a su escudero: «Ven, vamos a donde está la avanzada de los filisteos». Pero Jonatán no le dijo a su padre lo que pensaba hacer.(...) 6—Crucemos hasta la avanzada de esos paganos —le dijo Jonatán a su escudero—. Tal vez el Señor nos ayude, porque nada puede detener al Señor. ¡Él puede ganar la batalla ya sea que tenga muchos guerreros o solo unos cuantos! 7—Haz lo que mejor te parezca —respondió el escudero—. Estoy contigo, decidas lo que decidas. 8—Muy bien —le dijo Jonatán—. Cruzaremos y dejaremos que nos vean. 9Si nos dicen: “Quédense donde están o los mataremos”, entonces nos detendremos y no subiremos hacia ellos. 10Pero si nos dicen: “Suban y peleen”, entonces subiremos. Esa será la señal del Señor de que nos ayudará a derrotarlos. 11Cuando los filisteos vieron que se acercaban, gritaron: «¡Miren, los hebreos salen de sus escondites!». 12Entonces los hombres de la avanzada le gritaron a Jonatán: «¡Suban aquí y les daremos una lección!». «Vamos, sube detrás de mí —le dijo Jonatán a su escudero—, ¡porque el Señor nos ayudará a derrotarlos!». 13Así que escalaron usando pies y manos. Entonces los filisteos caían ante Jonatán, y su escudero mataba a los que venían por detrás. 14Mataron a unos veinte hombres en total, y sus cuerpos quedaron dispersos en un espacio de cuarta hectárea. 15De repente, el ejército de los filisteos se llenó de pánico, tanto los que estaban en el campamento como los que estaban en el campo, hasta las avanzadas y los destacamentos de asalto. Y en ese preciso momento hubo un terremoto, y todos quedaron aterrorizados.”
¿Qué contraste puedes encontrar entre la actitud de Saúl y Jonatan?
4. El cambio de actitud implica madurez
Otras veces el cambio de actitud tiene que ver con la madurez y la independencia. Es ese cambio de actitud de niño a joven o adulto responsable. Es dejar de culpar a otros, dejar la dependencia emocional o espiritual, y asumir responsabilidad por nuestra vida. Es crecer, disciplinarnos y caminar con Dios de manera personal. No podemos esperar que otros hagan por nosotros lo que nos corresponde.
SI vamos a tomar la posta, debemos hacernos responsables de nuestra vida espiritual, relacional, natural y tener un cambio de actitud:
1 Samuel 12:14,16, 20-22 “14 Ahora, si ustedes temen al Señor y lo adoran, si escuchan su voz y no se rebelan contra sus mandatos, entonces tanto ustedes como su rey demostrarán que reconocen al Señor como su Dios (...)
16 Ahora quédense aquí y vean la maravilla que el Señor está a punto de hacer. (...)
20 —No teman —los tranquilizó Samuel—, de verdad han hecho mal, pero ahora asegúrense de adorar al Señor con todo el corazón y no le den la espalda. 21 No vuelvan a rendir culto a ídolos despreciables que no pueden ayudarlos o rescatarlos, ¡son completamente inútiles! 22 El Señor no abandonará a su pueblo, porque eso traería deshonra a su gran nombre. Pues le agradó al Señor hacerlos su pueblo.”
Hoy también, nosotros somos llamados a tomar responsabilidad en nuestra vida espiritual, relacional y diaria.
¿Qué actitudes crees que reflejan inmadurez en la vida cristiana?
Conclusión
Filipenses 2:5-11 “5 La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, 6 quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. 7Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. 8Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! 9 Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, 10 para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Necesitamos un cambio de actitud para creer, para romper patrones y para madurar. Tal vez no necesitas un cambio de circunstancias, sino un cambio de actitud. Porque cuando tu actitud cambia, cambia tu manera de ver, creer y vivir, y ahí es donde la vida de Cristo se manifiesta con poder.